De las Mariposas al Desengaño: Lecciones de una Relación Virtual
- 4 oct 2024
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 nov 2024
Siempre he sido una persona muy activa en redes sociales, para mi es una forma de coleccionar recuerdos del día a día para el futuro. Es muy común encontrar en mi perfil, fotografías y videos de mí y mis ocurrencias, y ese día no fue la excepción. Subí un video en mis historias de Instagram donde aparecía un carrusel recopilando fotos mías, ese día había sido muy feliz y quería compartirlo con mis seguidores. Justo cuando me iba a dormir llegó una notificación diciendo que alguien había respondido mi historia, me causó curiosidad qué era un perfil desconocido y decidí, explorar un poco más y en el perfil apareció un chico que podía tener mi edad aproximadamente y se veía misterioso, y eso me llamaba mucho la atención. El mensaje me daba ciertos cumplidos y al final tenía un toque coqueto, sinceramente eso me cautivó, pero no quería ilusionarme con tener algo tan cliché como un amor virtual, simplemente le di “me gusta” a su mensaje, y lo dejé ir, eso creí.
Por lo menos eso intenté, porque la intriga y las ganas de conocer más sobre este personaje misterioso eran más grandes y al parecer las suyas también, porque una vez más volvió a escribirme de la nada coqueteando conmigo, así que decidí divertirme un poco y seguirle el juego. Con el paso de los días fuimos creando un vínculo muy fuerte, es increíble como se puede conectar con una persona pese a la distancia, cada vez que recibía un mensaje suyo sentía mariposas en el estómago y estaba en mi mundo rosa, a su vez, las conversaciones también iban subiendo de tono y el manifestaba constantemente qué todo era recíproco.
Sin embargo, luego de 6 meses de llevar una relación virtual empecé a notar que tenía actitudes raras conmigo, ya no se notaba el mismo interés, ya casi no hablamos, y eso me destruía por dentro, hasta que un día ya cansada de la situación decidí enfrentarlo y preguntarle que había pasado, es ahí cuando lo que yo creía que podía ser un gran amor se convirtió en una de mis mayores decepciones, llevaba un mes siendo novio oficial de otra persona; cuando vi ese mensaje, quedé seca, helada, mi cara no tenía precio, empecé a rogarle que por favor estuviera conmigo que solo lo quería a él y más nadie, pero nunca recibí respuesta, había sido víctima del ghosting, con el paso de los días no me quedo otra opción que aceptar la situación y dejarlo ir.
Tres meses después recibí un mensaje, para mi sorpresa era esta persona de nuevo, sinceramente no podía creer que luego que todo lo que me hizo pasar tuviera la audacia de darme la cara y tratar de hacerme caer en sus trampas, pero yo no lo iba a permitir, lo corte de raíz y deje mis términos claros, porque nadie merece ser tratado con poca responsabilidad afectiva y nula empatía sobre sus sentimientos, no iba a ser una víctima más de él ahora por benching. Sinceramente no estoy segura si volvería a tener un ciberamor, pero ya veremos que deparará cupido para mí.

Elaborado por
Carolyn Lucia Guerrero Duran
Estudiante del programa de finanzas y negocios internacionales, miembro del semillero de investigación en trasformación digital de la escuela de negocios.
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